05 feb Por las 7 cogorzas de cine
Juan Boinas
Dile tú a un guionista que lo recomendado es beber con moderación. En la historia del cine hay decenas de películas en las que el alcohol es una pieza más del argumento. Por un lado es natural, se puede crear un personaje decadente a base de bebida energética pero los electrolitos no son elegantes. ¿Os imagináis a Glenn Ford calzándose a base de Gatorade? Yo tampoco. Ponedle sobre la barra un mencía de la Ribeira Sacra. Ahora sí.
Los siete ejemplos que os presto no son los mejores pero es que ahora mismo estoy sobrio –no son horas- y, como dijo Bogart, no me fío de nadie que no beba. No estoy fino, sean ustedes comprensivos.
1.- Luces de ciudad (1931)
Charlot salva a un millonario excéntrico del suicidio y éste lo invita a una juerga nocturna monumental. La farra comienza a chupitos en la casa del rico, continúan montándola en un restaurante de alta alcurnia y acaba en conducción temeraria por la ciudad ya amanecida. De la resaca no sabemos nada pero debió ser de Espidifén 600.
2.- Encadenados (1945)
Grant y Bergman se conocen en una fiesta en la que se bebe, obvio. La cogorza de ella es notable, aún así, decide coger el coche. El montaje, supervisado por Hitchcock, genera una sensación de velocidad y peligro que ya le gustaría a los creativos de la Dirección General de Tráfico. Una patrulla los para. “Déjeme usted en paz, polizonte”, balbucea la Bergman a un palmo de la náusea.

3.- Días de vino y rosas (1962)
En este film de Blake Edwards se trata de manera seria el problema del alcoholismo. Joe Clay (Jack Lemmon) bebe excesivamente y, lo peor, acaba arrastrando a su mujer al mismo abismo. La cinta muestra las dificultades que surgen cuando caes en la adicción al alcohol. Los excesos son así.
4.- Hay que educar a papá (1971)
Paco Martínez Soria se va a una boite madrileña a rescatar a un hijo hippy de las garras de la mala vida. Quiere reconducirlo, llevarlo por “el camino correcto” que se decía en aquélla España de aceite de ricino. Los colegas del hijo le dan un cubalibre de mezclas imposibles. Al día siguiente, curó la resaca con una castiza bolsa de agua en la cabeza.
4.- E.T. el extraterrestre (1982)
¿Un ser de otro planeta borracho que no sea Massiel? Pues sí, E.T. El bicho entrañable creado por Spielberg hizo lo que todos: abrir la nevera para coger unas cervezas y montarla. Pero el problema no era su resaca, era la que le estaba provocando a Elliot, que estaba tranquilo en clase. Además lo forzó a su primer beso de amor y eso marca.
5.- Resacón en las vegas (2009)
Son pocos los que han visto esta película y no han dicho “yo también quiero”. Cierto que es cansado, pero no me negaréis que divertido es un mundo. Las juergas así tendrían que ser declaradas patrimonio de la humanidad. Si todavía no la habéis visto, estáis a tiempo de alquilarla pero antes cerrad el mueble bar y tirad la llave.
6.- El lobo de Wall Street (2013)
Cuando acabas de ver esta película necesitas mertete en cama y pedir que nadie te moleste durante un par de días. Hasta notas que el corazón corre tan deprisa como el de Dicaprio. Cuando te enteras de que la cinta está basada en la vida del broker Jordan Belfort se te abren los ojos como platos. Aunque no os lo creáis el tipo está vivo y no bebe alcohol desde 1998.
7.- A esmorga (2014)
Aquí va una borrachera trágica de un día entero con su noche. A ver si os pensábais que sólo beben los yanquis. Aquí también tenemos inviernos duros que nos obligan a calentar las venas. Por eso hacemos tan buenos vinos que te obligan a brindar continuamente.







Sin comentarios