Juan Boinas
Dile tú a un guionista que lo recomendado es beber con moderación. En la historia del cine hay decenas de películas en las que el alcohol es una pieza más del argumento. Por un lado es natural, se puede crear un personaje decadente a base de bebida energética pero los electrolitos no son elegantes. ¿Os imagináis a Glenn Ford calzándose a base de Gatorade? Yo tampoco. Ponedle sobre la barra un mencía de la Ribeira Sacra. Ahora sí.